Tierra y Tacón, el alma del flamenco en Alicante

Nuestra aspiración es poder participar en muestras colectivas, en actuaciones frente al público, que nos permitan dar a conocer nuestras inquietudes, y aportar nuestro granito de arena.

tierra-y-tacon_01

Hace algunos años empezamos a compartir clases en MG Escuela de Danza, de Alicante, bajo la tutela de Maima Gea. En aquellos momentos, nuestra intención era sólo aprender a bailar flamenco, sin pretensiones ni búsquedas más allá de la belleza de ese ejercicio y la práctica semanal. Veníamos de orígenes diversos, desde la que había bailado en otras escuelas hasta la que ni siquiera había tomado clases de flamenco o Español, sino que provenía de disciplinas tan dispares como el Folklore o la Danza Oriental.

En una cena estival, celebrando un final de curso, a alguien se le ocurrió anunciar que había un grupo de gente que bailaba sevillanas. La decisión de que saliéramos a bailar la tomaron enseguida, y mientras nos levantábamos, preguntaron a quién debían presentar: ¡No teníamos nombre! La idea llegó al mirar al techo y ver los adornos festeros: “Las Farolillo”. Y así nos bautizaron con ese nombre que hemos llevado a gala durante mucho tiempo.

Pocas semanas después nos llamaron para colaborar en la Casa de Andalucía, y algo cambió en nosotras: nos dimos cuenta de que no sólo queríamos aprender a bailar, sino que disfrutábamos haciendo partícipes a los demás de nuestro aprendizaje.

Hubo un nombre propio en la génesis de este grupo: Yolanda Molla, una de las profesoras de flamenco de la Escuela, que nos montó un Fandango y cuya coreografía nos regaló para que la representásemos en nuestras andanzas. Ese baile lo cuidamos, lo mimamos, como un hijo común que nos gusta ver mejorar día a día.

Queremos “seguir estudiando, más allá del baile en sí”

Así pues, repetimos en la Casa de Andalucía en algunas otras ocasiones, bailamos en las Fiestas del PAU I o en la Feria de Abril de Alicante, y participamos en Actos Solidarios como el organizado por Amasve o en el X Aniversario de la Asociación de Enfermos de Fibromialgia de San Vicente. En algunas ocasiones acudimos en nombre de la propia Escuela de Danza, en otras como grupo independiente.

El grupo fue creciendo y nuestras pretensiones también. Y aquí aparece otro nombre propio, Juanma Lillo, que nos ayuda con su larga trayectoria en el baile a ver el Flamenco con ojos curiosos, nunca conformes con un primer vistazo, sino profundizando en los gestos y las intenciones. Sus coreografías se han unido a las que teníamos de Maima y Yolanda.

 

 

Y las pretensiones nos llevan a querer seguir estudiando, más allá del baile en sí: además de las clases y los ensayos, que han acabado siendo dos o tres tardes en semana, hemos llevado nuestro aprendizaje al cajón flamenco, al ritmo, al compás, y Antonio Correas nos ayuda a comprender los diversos palos a través de la música que trabajamos con ese instrumento. O al cante, donde alguna de nosotras está introduciéndose en un Coro Rociero.

Es en este momento en el que, con nuevas incorporaciones y dolorosas pérdidas (que contamos siempre como temporales), nace Tierra y Tacón.

Procuramos no perdernos una conferencia, una charla, un espectáculo que se mueva alrededor de este mundo flamenco (nuestras últimas actividades han girado alrededor del ciclo “Mundo y Formas del Flamenco: la memoria que nos une. Seis conferencias flamencas para el profesor Bernicola”, impartidas bajo el auspicio de la UA).

“Ha sido un regalo contar con gente que ha apostado por nosotras”

Aprender, estudiar, practicar,…, no es algo aburrido o monótono, sino que lo hemos incorporado en nuestras vidas de tal modo que nuestras parejas participan también, así que pronto tendremos nuestro propio acompañamiento musical y vocal.

En definitiva, hemos transformado la primera intención sencilla de acudir a clases una o dos veces a la semana en una forma de vida, en la que contamos con nuestra gente, y que nos permite disfrutar de algo que nos une más allá de la matrícula en la Escuela.

Ha sido un regalo contar con gente que ha apostado por nosotras, que nos muestra que aprender, disfrutar y crecer es algo que debemos aprovechar cuando se nos cruza en el camino, y no queremos perdernos ni un solo paso en este mundo del Flamenco, que nos ha unido a todas, y que nos tiene preparado un camino muy largo por delante. Estamos convencidas de que el trabajo que estamos haciendo nos acabará de formar como personas.

Nuestra aspiración no es ganar dinero con el flamenco. No se trata de recibir frutos económicos, aunque son importantes para gestionar las necesidades propias del grupo (vestuario, abalorios, zapatos, mantoncillos,…) sino de poder participar en muestras colectivas, en actuaciones frente al público, que nos permitan dar a conocer nuestras inquietudes, y aportar nuestro granito de arena para que este regalo no se quede en nuestro círculo más íntimo, sino que la gente que nos rodea lo pueda disfrutar.

tierra-y-tacon_02 tierra-y-tacon_03 tierra-y-tacon_04

 

Leave a Reply