tierra-y-tacon_01

Hace ya casi 5 años que mi vida dio un giro, un giro flamenco. Me regalaron por mi cumpleaños unos zapatos de gitana negros con lunares blancos, esos que se regalan a las niñas chicas en su tierna infancia, y fue en ese preciso momento cuando decidí cumplir, aunque tarde, un sueño que me rondaba hacía mucho tiempo y que nunca me había animado a hacerlo realidad.

 

tierra-y-tacon_02

 

Un día, en una reunión con amigas, una de ellas me comentó que se iba a apuntar a clases de flamenco en la Academia MG, así que me lancé a apuntarme.

Empecé con dos clases semanales y a pesar de mi torpeza inicial, desde el principio sentí que necesitaba el Flamenco en mi vida, físicamente me venía muy bien para mantenerme en forma y personalmente sentía esa sensación de estar super agustito después de una clase, a pesar de ir después de un día de trabajo y de prisas cotidianas.

Como en todos los comienzos, una se sentía torpe en movimientos, agilidad, pero a base de empeño, constancia y mucho trabajo al fin empecé a ver gratos resultados.

La Academia, para cerrar el curso, hace un festival para mostrar a familiares y amigos los avances fruto del trabajo de todo el curso. Recuerdo que cuando me lo comentaron pensé “ni de broma me subo a un escenario, que vergüenza”, no lo hacía desde la edad escolar y el tema imponía, pero aun así, me sobrepuse al miedo y me lancé a intentarlo.

 

 

Cuando terminé la primera actuación mis sensaciones eran todas placenteras, muchas emociones contenidas, lloros, alegrías, nervios por el estreno,… Durante ese breve instante, unos minutos no más, me sentí llena y durante los días siguientes mi sensación no cambió, imagino que por la resaca del momento y por todo lo que se quedó en mi corazón

En fin, me cautivó, y así continué con mis clases y con el nuevo curso, nuevas vivencias, nuevas coreos, y nuevas compañeras. Poco a poco se forjó una amistad entre nosotras. No sé si por simbiosis flamenca o porqué, pero nos empezamos a compenetrar a la perfección, en realidad nos unía lo mismo, ”LA PASIÓN POR EL FLAMENCO”.

Por mediación de la Academia MG, y luego a título personal, empezamos a actuar en diferentes escenarios, actuamos en Ferias, actos para Asociaciones Vecinales, Actos Benéficos, donde además de bailar, que es lo que nos gusta, contribuíamos en menor o mayor medida aportando nuestro pequeño granito de arena para el entretenimiento de nuestro público.

Así nació el grupo Las Farolillo , un grupo de flamencas amateurs que además de compañeras son amigas en la actualidad. Empezamos a quedar fuera de los horarios de clase para visionar vídeos de flamenco, actuaciones nuestras, fotos, etc.

 

tierra-y-tacon_04

 

Aprovechábamos cualquier excusa para juntarnos alrededor de un té y filosofar sobre el Flamenco, artistas, gustos flamencos, posibles bolos y un sinfín de anécdotas.

Como nuestro afán de aprender es inmenso, empezamos a compaginar las clases de la Academia impartidas por Maima Gea con clases de cajón y martinete, bajo la dirección de Antonio Correas y Juan Manuel Lillo, dos maestros también.

Y en esas estábamos cuando un día se cruzó en mi camino Jordi de MABOLUDA Professional Dance Shoes y no sé bien porqué pero entré a su showroom a preguntar por su colección y terminé hablándole de Flamenco, de mis clases en la Academia y como no, de Las Farolillo. Al tiempo contactamos de nuevo, y bien por el destino, o por la casualidad flamenca que siempre nos ha acompañado, me propuso colaborar en un proyecto de una revista digital www.bailepasion.com, que estaba enfocada a la Danza Deportiva y en la que quería incluir una sección que se llamaría “ Muy Personal” enfocada a las experiencias personales que giran alrededor de la Danza y en la cual quería dar cabida al Flamenco.

Desde el principio sentí que ese proyecto nos aportaría mucho al grupo, y así fue.

Nació Tierra y Tacón, el nuevo nombre del grupo flamenco y con el que nos estamos dando a conocer, tanto a través de la revista digital como en redes sociales.

 

tierra-y-tacon_03

 

Y ahora, después de cinco años, hoy me pregunto, ¿qué me ha dado a mí el Flamenco?

Pues lo primero y principal ha sido el haber encontrado a un grupo de compañeras que se han convertido en amigas con las que me une un vínculo muy especial que ya traspasa incluso al Flamenco que nos unió.

Lo segundo, ha sido conocer a gente maravillosa, entendidos del flamenco que me han aportado mucho, tanto personal como profesionalmente y, lo tercero y último, es que he aprendido a quitarme todos los miedos y vergüenzas que tanto me pesaban. He aprendido a valorar el trabajo y el esfuerzo que conlleva luchar por lo que una quiere.

El flamenco me lo ha dado todo.

Me ha llenado de experiencias, sensaciones, diversión y espero que lo siga haciendo por muchos años y pueda vivirlo con la intensidad e ilusión que lo estoy haciendo ahora.

La Palanca.

Leave a Reply