Kizomba, el baile hacia adentro

Muchas veces se pide a los alumnos que cierren los ojos, especialmente a la mujer, precisamente para que se concentre más en las sensaciones corporales y de movimiento que le indica el hombre, en lugar de centrarse en lo visual.

pedro-lara-dança-kizomba-alicante_02

Aún recuerdo la primera vez que vi bailar kizomba, fue en un congreso de salsa en Madrid. Allí precisamente vi a Albir Rojas, quien luego sería mi profesor. Algo me movía hacia aquel baile, sin saber muy bien por qué, pero desde luego, no era el propio baile. Me explico, en aquella época, hace unos 7 u 8 años, Albir no era el gran bailarín de kizomba que es hoy (que me perdone si lee estas líneas), daba igual, lo que nos movía al principio era otra cosa, la música.

Esas canciones sonaban tan distintas, modernas, incluso ‘electrónicas’, a veces incluso incluían rap y al mismo tiempo eran absolutamente sensuales, algo contradictorio pero que nos seducían a unos cuantos. Quizás porque estaba acostumbrado a otros estilos, a la espectacularidad de la salsa, a sus giros y figuras casi imposibles, al principio este nuevo baile me parecía verdaderamente “soso”. Pero cuando llevaba un tiempo bailando empecé a sentir algo nuevo, una sensación distinta, sentía que iba más conectado con la música de lo que jamás había estado en ningún otro baile. Con el tiempo, aprendí que eso tenía un nombre: musicalidad.

 

pedro-lara-dança-kizomba-alicante_03

Pedro y Lara con Albir Rojas

 

Aún creo ver esas sensaciones en alguno de nuestros alumnos, y esa es de las satisfacciones más grandes de este trabajo. Por supuesto, hacer un show en un escenario grandísimo da mucha satisfacción (y ‘alivio’ añadiría yo), pero el placer más grande lo da el simple agradecimiento de un alumno, cuando te hace ver que no sólo has trasmitido una figura, sino también un sentimiento, una emoción, una actitud.

Y es que visualmente la kizomba no parece entrañar mucha dificultad: dobles tiempos, caminadas, básicos, algún gancho,… Nada de giros, cambrés y acrobacias complicadas. Este baile parece fácil desde “fuera”, nada que ver cuando se está “dentro”.

 

A la kizomba, “el tango angoleño lo llaman, ni más ni menos”

 

Podríamos decir que esto ocurre por dos motivos: el primero es el técnico. Muchos alumnos se sorprenden de lo difícil que es llevar a la chica en algo que han pensado era sencillo (a mi me pasaba lo mismo), y es la kizomba, con su conexión y transferencia de peso y otras cuantas cosas más, tiene muchos quilates técnicos. El tango angoleño lo llaman, ni más ni menos, imagínate, aunque esto lo dejaremos para otro Post.

El segundo motivo, es el motivo con mayúsculas. Al igual que pasa con muchas cosas en la vida, sólo se empiezan a disfrutar cuando se conocen, sólo las podemos disfrutar cuando sabemos un poco como funcionan, y la kizomba no es una excepción. Se empieza poco a poco, uno al principio se debe contentar con llevar a la chica, sin tropezar, por hacer figuras cada vez más dificiles, y cuando pasa un tiempo, con la práctica, se empieza a coquetear con la musicalidad. Amigos míos, este es el motivo por el que la kizomba desde “dentro” es espectacular.

Creo que cuando se llega ahí, ya no hay marcha atrás, serás un kizombero para toda la vida. Lo que hace grande a la kizomba es exaatamente eso, la posibilidad de que el hombre pueda jugar con la música, de una forma totalmente personal, sin necesidad de ser espectacular, no hace falta, sólo jugar con el baile, con sus movimientos, los de la chica y la música, en armonía. Este es el gran mérito del chico, el intentar transmitir lo que escucha en movimiento. Está claro, la chica no sabe nada de lo que va a ocurrir, de hecho, muchas veces siente u “oye” otras cosas distintas a las del chico. Y ahí está el mérito de la chica, esperar al chico, dejarse llevar, tan fácil y tan difícil como eso.

 

“Una de las máximas de la kizomba: el chico siente la música y la chica siente al chico.”

 

Muchas veces se pide a los alumnos que cierren los ojos, especialmente a la mujer, precisamente para que se concentre más en las sensaciones corporales y de movimiento que le indica el hombre, en lugar de centrarse en lo visual. Un entorno con luz tenue y canciones lentas de kizomba, como existe en muchos pubs especializados, ayudan a eso.

El disfrute de la chica no es lucirse, sino ser llevada en armonía musical por el chico. Esto se siente mucho mejor desde dentro, es decir, cuando se es la chica que está bailando. Así, la mujer reconoce en la música matices, golpes, ‘cosas’ con los que está bailando el chico, y entiende el por qué ambos están bailando en esos tiempos, y no en otros. La mujer siente la interpretación que hace el hombre de la canción. Por experiencia propia, sabemos que incluso, una mujer que conozca una determinada canción, puede llegar a sentir partes nuevas de esa misma canción, siempre y cuando el hombre baile sobre ellas. Quizás antes no les prestaba atención, y de repente, gracias a la musicalidad, aparecen como de la nada.

 

 

Es muy probable que las personas iniciadas en este baile no sepan apreciar desde fuera que está ocurriendo, los que sabemos un poco más desde luego que sí. La musicalidad, cuando se conoce, puede llegar a ser muy espectacular desde fuera también. Yo disfruto mucho cuando veo esto en los bailarines. Y con seguridad, disfruto aún más cuando lo veo en nuestros alumnos. Enseñar musicalidad es una tarea difícil también para los profesores. No se puede coreografiar algo que por naturaleza es espontáneo, aunque con el tiempo hemos desarrollado ejercicios muy buenos para practicarlo.

Se disfruta mucho viendo a una pareja haciendo dobles tiempos en las partes lentas, o movimientos repetitivos en los sonidos repetitivos, o ver bailar a una pareja con el cantante, o con un instrumento musical. Las posibilidades son infinitas bailando kizomba.

Como dije antes, esto sólo lo puede apreciar alguien que sepa un poco, de igual manera que el vino se disfruta cuando se sabe de vinos. Si aún no lo aprecias, te damos una pista: la próxima vez que veas bailar a una pareja de kizomba, fíjate en la cara de la chica, si en algún momento la sorprendes con una sonrisa, seguramente el chico lo esté haciendo bien.

Leave a Reply

1 comment

  1. Manel

    Joder!!!! Me emocionado al leerlo…que bien descrito !!! Muchas Gracias por este póster…

    -1